



Jelou de nuevo!
Hoy toca una de "cuaderno de artista" (que nombre tan bonito... y tan traicionero, porque cuando empiezas un cuaderno que se llama asi te quedas en estado catatonico frente a las hojas en blanco un tiempecillo. Truco: forrar las tapas con carton de las cajas de la tienda de angie. Así lo disfrazas como de andar por casa y se le quita la tontería).
Tenemos que hacer un cuaderno de artista para entregárselo a Carmen Segovia a final del curso, y me encanta!! No hay nada mejor que encontrar un cuaderno con el que te sientes a gusto y empezar a experimentar. Se te ponen los pelines de punta. Te brillan los ojos. Se te acelera el corazon... Puffffffffff!
Y si entre medias rescatas del olvido un libro de Pablo Auladell los efectos se potenciaran el doble. Te sumerges en sus páginas y te llenas de ganas, de ideas, y de más ganas aún.
Cosquillas en los dedos...
:)




